Noches de Jardín
El Camino del Ebro en bicicleta de Zaragoza a Logroño (“para dumnies”)

El Camino del Ebro en bicicleta de Zaragoza a Logroño (“para dumnies”)

03/01/2026

José Antonio Yagüe nos guía a través de su particular diario de viaje en su recorrido veraniego en bici a orillas del Ebro entre Aragón y La Rioja.

El Camino del Ebro en bicicleta de Zaragoza a Logroño (“para dumnies”)

 

    Estimados lectores y lectoras de Noches de jardín, no pretendo en las siguientes líneas realizar una sesuda guía para remontar el cauce del Río Ebro desde nuestra ciudad hasta la imprescindible vecina riojana porque soy, seguramente, lo opuesto a un experto en la materia. No suelo ir en bici, no me oriento especialmente bien, no estoy acostumbrado a anotar mis experiencias en viajes (esta vez sí), soy un pésimo fotógrafo y seguro que no me fijo en las cosas más importantes, así que quizá el viajero avezado encuentre que faltan datos de interés. Además, iba completamente solo, con la mochilita de ataque del Decathlon y una bici prestada. Con estos ingredientes tan, digamos, mejorables, ¿qué me llevó a vivir esta experiencia? Y lo que no es menos importante, ¿qué interés podría tener la lectura de este relato? 

    En primer lugar el reto. Llamadlo deportivo, de superación, vivencial, reflexivo… Está claro que salir de la zona de confort, emplear un medio en el que no estamos acostumbrados (como es en mi caso la bicicleta), auto gestionarse los tiempos, los esfuerzos, los descansos y las vituallas supone un desafío mayúsculo y claro, para todo aventurero que se precie, motivante a todas luces.

    Porque es una aventura sí, pero controlada. No se cruzan largos despoblados, ni zonas en conflicto, ni había barreras idiomáticas, ni peligrosos lugareños hostiles por el camino. Reservé los albergues con antelación (los que permitían reserva) y anoté varias vías de escape en forma de ferrocarril de vuelta a casa en caso de tener que abandonar a mitad a causa del calor (el verdadero enemigo a priori de este viaje en julio, que es cuando lo hice), problemas físicos (que en principio con una mínima condición física es un esfuerzo soportable) o avería mecánica severa.

    Otra de las ventajas del trayecto es ver lo que no se suele ver. A Logroño habré ido en mi vida a visitar a la familia en más de treinta ocasiones y, sin duda, este fue el desplazamiento más interesante y en el que más cosas aprendí… Y además me salió por cuatro duros, lo cual siempre es un factor para escoger un plan vacacional.

    Para quien tenga más inquietudes religiosas añadiré que este tramo del Camino Natural del Ebro coincide con el Camino de Santiago, así que puede servir de iluminación, recato e indulgencia plenaria de los pecados o para temas más terrenales como encontrar el amor o la amistad con otros caminantes, aunque a fuer de sincero, habré de advertir que el número total de peregrinos encontrados a mi paso en mi misma dirección fue de cero (sí que me crucé alguno que volvía de Santiago).

    Y aquí quizá sí radica el interés del artículo. No en usarlo de guía, porque no lo es, sino en entender que otro turismo es posible. En imaginar paraísos cercanos, ya que los hay. En visualizar itinerarios que hemos hecho cien veces con otros ojos. En descubrir la belleza de lo próximo, de lo sostenible, de lo humilde. En elegir nuestra propia aventura. Y eso lo podemos hacer en tantas cosas y de maneras tan variadas que yo os he querido mostrar la mía.

    Este artículo existe gracias a tres personas: la primera y fundamental Elena Trujillano, que me dio la idea de este viaje y varios “tips” fundamentales. La segunda, Fernando Sánchez, que me prestó la bici, medio de locomoción sine qua non para la realización de esta experiencia. Y la tercera Pilar Sánchez Laílla, que siempre cree ver algo interesante en lo que escribo, lo cual agradezco infinitamente.       

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ETAPA 1: Plaza del Pilar-Torres, chapuzón en el Jalón 32Km

    Técnicamente la primera etapa concluiría en Alagón, pero yo haré el alto antes por dos motivos: el primero es que, haciendo de mí mismo, salí tarde, y el segundo es que quería comer en un soto al lado del río y he visto que la desembocadura del Jalón en el Ebro podría ser buena opción. 

    La salida desde el arzobispado de la plaza del Pilar no es baladí ya que ahí obtengo mi compostelana para ir sellándola en albergues y oficinas de turismo. Una vez abandonamos la zona urbana, el camino discurre con entradas y salidas al río, bastante "feorras" ya que alternan entornos fluviales y urbanos con bastante poco criterio. Es medio día cuando paso por detrás de Utebo y hace mucho calor, como tiene que ser en esta época del año. El primer mirador en este punto no es gran cosa, merece más la pena el de Alfocea. Paso por Sobradiel sin detenerme porque el camino me lleva por las afueras, aunque hubiera sido buen momento para coger agua, luego me arrepentiré. Llego a los pies de la ermita de San Antonio: es una humilde construcción del XVIII que, en medio de cultivos y sotobosques, ofrece una bucólica estampa del lugar. Allí un ciclista me informa de que la próxima fuente está junto a la iglesia de Torres de Berrellén y allí que me dirijo con bastante sed.

    Paro lo justo para abrevar sin apenas reparar en la iglesia de San Andrés del siglo XVII, con su espectacular torre mudéjar que me sirve de sombra. Por cierto, que el pueblo rinde homenaje a su ciudadano más ilustre, Juan Pablo Bonet, padre de la educación especial ya en el siglo XVII, con un hermoso monumento y el mantenimiento de su casa natal. 

     Aquí tengo la opción de seguir recto hacia Alagón y comer en un lugar llamado merendero del Jalón o desviarme a ver la desembocadura de este río con el Ebro; opto por esta segunda opción con buen criterio porque, aunque supone dar más vuelta el merendero del Jalón, acaba siendo un páramo yermo al más puro estilo FallOut.

    Por el contrario, la desembocadura del Jalón es un lugar que merece mucho la pena, donde como a la sombra, me doy un chapuzón en el río (ojo a la corriente) y me echo la siesta. Me despierto y hablo un rato con unos pescadores sobre los pocos siluros que había últimamente y me vuelvo a Torres que es desde donde sigue el camino.

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ETAPA 2: Torres- Gallur, entre la insolación y la tormenta 39Km

    Primera y única etapa que hago en horario de tarde y claro, en esta época del año a casi 40 grados y alejado del río en una gran planicie, es un horror, así que al llegar a Alagón decido parar a refrescarme y ya continuaré cuando baje el sol. Pregunto para visitar la imponente iglesia de San Pedro Apóstol pero sólo la abren para misas y, al verme vestido de ciclista, la lugareña se permite añadir: “y tú no llevas pinta de ir mucho a misa”. Pese a tener albergue de peregrinos, no hay ningún otro punto de información del Camino de Santiago y, como súbitamente empieza a poblarse el cielo de nubes, decido continuar.

    Este tramo está bastante mal señalizado y, como quiero evitar las carreteras, me acabo metiendo por un camino que me lleva a la ciénaga de Shrek, impracticable en bicicleta, lo cual me hace tener que dar un pequeño rodeo para regresar al costado del río. Las nubes me amenazan seriamente, hay que correr más, lo cual no es difícil ya que el camino es muy liso y hermoso. Llego a Cabañas tras dejar el “Mirador del Ebro” al que le hago foto sin apenas bajarme de la bici ya que sigo huyendo de las lluvias que se preven enormes. 

    La zona de Cabañas a Alcalá de Ebro es bastante bonita, boscosa y con múltiples caminos, por lo que conviene permanecer atento a las señales para no equivocarse, allí reconozco el lugar desde el que descendí el Ebro en piragua con Ebronautas hace un par de siglos año arriba o abajo. Así se sigue hasta Luceni, "sin pierde" posible. De Luceni a Boquiñeni con todo el cielo negro; comienza a gotear. Se pasan varias granjas abandonadas que bien podrían servir de escenario en algún episodio de The last of us y aquí ya decido tirar por carretera, más directo, para evitarme el remojón. Entro en Gallur justo cuando rompe a llover a mares.

    El albergue de Gallur está fenomenal y el pueblo también. Justo me viene tras la cena en una tregua que da el tiempo para visitar el curioso ayuntamiento modernista y el monumento a María Domínguez, una de las primeras alcaldesa en este país fusilada por el franquismo.

Etapa 3 tudela.jfif

 

ETAPA 3: Gallur- Tudela, siguiendo el Canal Imperial  41Km

    Tras el desayuno toca esperar a que amaine. Parece que una pequeña dana ha azotado la zona así que sé lo que me toca: barro. Eso sí, es una etapa súper llana sin absolutamente nada de carretera.

    Salgo pasado el mediodía. El camino todo embarrado, pero relativamente cómodo, discurre siguiendo el cauce del Canal Imperial de Aragón. Hace fresquete y está nublado, pero imagino que ese camino sin apenas árboles debe ser muy caluroso con otras condiciones atmosféricas.

    Paso por los arrabales de Cortes, Buñuel, Ribaforada y así se llega a El Bocal, lugar de nacimiento del Canal y paraje francamente encantador. El entorno cuenta con unos bonitos jardines y un palacete de Carlos V, bajo cuyo mandato se iniciaron las obras de lo que entonces se conocía como la Acequia Real de Aragón modernizada dos siglos más tarde por Ramón Pignatelli.

    De aquí a Tudela el camino siempre sigue al río Ebro tras cruzar (con cuidado) las vías del tren. Es una etapa bastante rápida así que llegué en hora para comer, pero antes había que realiza tareas propias de higiene, pues llegué de barro hasta las orejas, lo cual incluyó, a parte de la consabida ducha, lavado de mallot, culotte, bici e incluso la mochila. El albergue muy normalito, pero me dieron para mí solo una habitación de seis, así que estuve estupendamente y me costó 12 euros con desayuno. 

    Tudela está bastante bien orientada al turismo. Tiene una visita guiada organizada por el ayuntamiento a 3 euros francamente interesante que incluye una detallada explicación de la monumental fachada de la catedral y la visita a la cámara oscura instalada en la atalaya de la Torre Monreal, de origen islámico pero con la apariencia que le dejaron en las guerras carlistas.

Etapa 4 cruzando el Ebro.jpeg

 

ETAPA 4: Tudela-Calahorra, “Milagro” en el camino 60Km

     Esta vez sí pude madrugar y quise salir del humilladero de Tudela para acabar en el humilladero de Calahorra: son construcciones similares junto al río Ebro que servían a los peregrinos para rezar. Salgo mentalizado porque es “la etapa larga” de todo este discurrir y porque ha vuelto el calor. 

    Cruzo por primera vez a la margen izquierda del río y allí se inicia una senda estrecha con bastante vegetación a ambos lados, con bastantes pinchos y zarzas. Hay uno especialmente característico de esta zona en forma de bolita con espinas que se clava en la ropa, pero también en las ruedas de la bicicleta, lo cual me lleva a pinchar cerca de Arguedas. Como es domingo, aunque tengo cámara de repuesto, no me veo con la destreza suficiente como para cambiarla yo solo e intento aguantar hasta que la bici no da más de sí unos pocos kilómetros más delante. Inicio con bastante poco éxito el cambio y aún podría seguir en esa zona intentándolo de no ser porque se me apareció un ángel de la guarda, otro ciclista que fue hasta su casa a por herramientas y una bomba en condiciones y me ayudó. De no ser por él, jamás hubiera concluido esta etapa.

   El camino asciende entonces hasta el municipio de Milagro así, y yo esquivando pinchos y brezos, con miedo a no pinchar ya que no me quedan cámaras de repuesto ni ganas de más sobresaltos. He perdido mucho tiempo en la reparación y el sol cae a plomo, por lo que trato de beber agua pero las fuentes del pueblo no funcionan y yo he gastado mi cantimplora. Para más inri me cuesta entenderme con los lugareños ya que no encuentro ninguno que sepa hablar castellano. Unos niños de origen magrebí que juegan en una plaza y me ven apurado usan su móvil como traductor y se ofrecen a traerme agua fresca de su casa y llenarme la cantimplora. Más ángeles de la guardia, nunca probé un agua más rica.

    Tras dejar Milagro, vuelvo a cruzar el cauce del Ebro por un camino semiasfaltado que me lleva hasta Rincón de Soto donde paro a refrescarme bajo los perales. Aquí hay una zona pequeña pero muy divertida que se puede hacer por una carretera abandonada y que me deja ya con vistas a Calahorra. 

    Es todo recto y se ve en lontananza, pero es una trampa. Aunque se vea la meta son 15 kilometrazos de planicie a las dos de la tarde... Hay cuartos de calderas más frescos.

    Una última trampa; el albergue está en la punta más alta del pueblo... Son los 500 metros más duros de todo el viaje. Eso sí, el albergue es un auténtico lujo y el restaurante del albergue aún más, lo recomiendo encarecidamente, aunque no se vaya de peregrino. 

    Calahorra tiene una visita muy chula. La catedral de Santa María una preciosidad pero merece la pena perderse por sus calles, visitar lo que queda de circo romano o el museo de la romanización que, además, albergaba una colección temporal de clicks de Playmobill. Aún me da tiempo de sentarme a leer en el parque pegado al lecho del río y a que me acribillen los mosquitos.

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ETAPA 5: Calahorra- Logroño, el final es el principio  55Km

    A esta última etapa se suma un nuevo factor para darle mayor emoción al reto: el tiempo. Hasta ahora daba igual la hora a la que llegara porque tenía el albergue reservado y no me esperaba actividad alguna en los lugares de destino. Unos días antes de iniciar el viaje, Marta, una buena amiga, me encomendó una misión. Debía ir a recogerle su título de Máster de la UNIR para ella a su vez adjuntarlo a una solicitud que tenía que presentar. Amante del reto como es uno, me lo tomé como un ítem más de mi hoja de servicios, con el prúrito personal de lograr cumplir un nuevo objetivo y cual doncel épico medieval, honrar a la dama en apuros. Bueno, sé que este relato en realidad tiene muchas fisuras pues ni hay dama en apuros, ni caballero andante, ni era tan importante llegar en persona, pues lo podían enviar por correo, pero el caso es que quise recogerlo yo y para ello había que estar antes de las 14:00. Esto es lo que pasó:

8:10 Arriba y a desayunar que hay que llegar ponto a Logroño.

9:00 El camino es muy rápido y hace muy buena temperatura. Enseguida llego al Canal de Lodosa que sigo a gran velocidad, voy cumpliendo horarios.

10.00 Al dejar el canal de Lodosa me he despistado y no he seguido el camino. Como no quiero volver atrás voy campo a través hasta el Ebro otra vez siguiendo una vía del tren y cruzándola para ir pegado al río en una zona de aluvión nada apta. 

10:30 La mejor noticia es que llego a Alcanadre vivo y me reencuentro con el camino.

11:00 Para a almorzar y descansar un poco en Arrúbal, estoy ya casi en los arrabales de Logroño.

11:30 Paso de largo Agoncillo tras hacerme foto en el impresionante castillo (voy con tiempo) y llego a la base militar que hay en las afueras de Logroño, saboreando ya las miles del éxito. Mal hecho, me he metido dentro del campo de maniobras. Doy varias vueltas hasta que me echan unos simpáticos señores de verde en un jeep del ejército de tierra. Parece que el camino me quiere llevar por carretera porque así está indicado, pero me parece que hay demasiado tráfico así que opto por ir entre fincas, bodegas y viñedos. Más pérdida de tiempo.

12:30 Acabo yendo por un arcén de las radiales nuevas que circunvalan Logroño, y me acabo de percatar que he vuelto a pinchar. Así llego al polígono industrial la Portalada y me caigo al no poder dirigir bien la bicicleta que está perdiendo aire demasiado deprisa.

13:00 Sopeso seriamente la idea dejar atada la bicicleta a una farola y coger un taxi, pero hincho la rueda en una gasolinera para que me aguante, que ahora veo que hay un tramo cuesta abajo, así que me vuelvo a subir a la bici y entro ya en la zona urbana de la capital riojana.

13.30 Llego a la puerta de la UNIR. Con la bici bajo el sobaco pues la rueda ya está bajo mínimos, un descorchón en la rodilla, con mis buenos cercos de sudor, con mi casco y mi culotte desaliñados… Jamás olvidaré la cara de estupor de la recepcionista cuando le dije que venía a recoger un título; supongo que dudó entre llamar a seguridad o rociarme con zotal.

Etapa 5 mi extraño paso por la Unir.jpeg

14:30 Ducha, comida y siesta en casa de mis tíos de Logroño: Carmen y Quique. Esta línea va con todo mi cariño y agradecimiento hacia ellos.

17:00 Visita a la Catedral de “la Redonda” y los lagares medievales del entorno. Hago poca ruta turística más, no porque no merezca la pena, sino porque conozco la ciudad bastante. Llevo la bici a reparar y compro otra cámara nueva “para la próxima vez”.

20:30 Me monto en el Cercanías de vuelta a Zaragoza con la bicicleta y mis enseres y empiezo a repasar mis notas. Las vivencias, la superación, la sintonía con uno mismo, los tiempos de esfuerzo pero también de recogimiento… Todo, absolutamente todo, ha merecido la pena. Instintivamente me pongo a mirar las posibilidades para continuar el Camino el verano que viene a partir de Logroño. Hasta León son sólo otras cinco etapas. Me viene a la cabeza una canción de los Smashing PumkinsThe end is the beggining, is the end”. ¿Quién sabe? Quizá el final de este viaje sea solo el principio de uno nuevo.  

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